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domingo, 7 de abril de 2013

Lo siento, me importa una mierda. Y no, nunca fueron lentejas



De verdad, no es porque me encuentre triste. No es porque sea incapaz. O que me corra hielo por las venas y arda por fuera. A lo bonzo no sería mi sistema.
 
Escucho sonidos. Escucho música francesa.
Escucho al mechero sin piedra, jé.

De verdad, no es porque me encuentre triste, no es porque esté sumida en pena.
 
Pena siento del mundo que me rodea. De que me mienta. El mundo siempre será mi problema, y a la vez yo seré su contratiempo. En contra de todos los vientos. Gases tóxicos y todo eso.
No hay profundidad, no hay buena escritura. No hay mucho aquí, pero en casi ningún sitio. Muérete y vuelve a vivir, yo que sé, hoy no se me ocurren más ideas.
Podría escribir relatos de otros. Podría escribir mi puta vida que no interesa una mierda. Pero joder, hay demasiadas lágrimas. Están las macetas repletas. Pero es lícito decir lo que a nadie le interesa. Mira la tele, mira los periódicos, mira la iglesia.
El sitio muere. Evidentemente. Yo no, yo estoy viva. Nadie ha intentado matarme, al menos no hoy. En las ciudades pequeñas casi nadie intenta matarte, como mucho no ayudarte con las bolsas de la compra. Todos tenemos prisa, así que os perdono.

No, en serio, no lo repitas. No es porque esté en sol de tristeza. No, no me jodas con eso de que me quieres. No hables de que sin mí...  porque me meas la vida con tu miseria.

No quiero que el mundo me mienta, pero jé, que sepáis hijos de puta que me doy cuenta.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Meter la mano en el bolsillo y encontrar un señor que vive allí desde los 80

como la extrañeza de ver a un caracol haciendo la compra
como el que habla con las plantas porque le cortaron el teléfono
como el niño que perdió el balón en casa del vecino depravado
como el álgido en una cama cuando duermen 2 y no 1+1.
como un cuervo empeñado en tocar el piano
como una flor en un jarrón
como un medicamento sin enfermo
como un violín sin mástil
como una rotonda sin salidas
como un Rajoy sin camiseta
como unas bragas en el techado de un patio de luces
como el invierno sin corriente eléctrica
como la primavera sin baile de alérgenos
como un tomate hablando con un pimiento

Como el desatino que descamina las venas de la corriente del cuerpo. Anulando la conexión entre alma y materia. La felonía de aborrecer hasta el plasma de la sangre. Quebrar en dos, como si de un tisú se tratase, el plastrón que cubre la vulnerabilidad que nos esconde. Y así, cuando solo queda cuerpo, desnudo por dentro. Apareciendo de repente, parido en medio de una calle, rodeado de ruidos, gente y ninguna persona. La mente vuelve a volver, y piensa:

¿Y qué coño hago yo aquí?







lunes, 16 de enero de 2012

Erial


Imagen: Imilce

Cierro los ojos y al abrirlos veo gris. Todo parece roto, trae pegamento, me digo. Quizá nada tenga solución en este momento convertido en espiral, cada una igual a la anterior. Momentos bucle, nunca renovados. Nulidad en belleza.


Cierro los ojos de nuevo, y aguando el pensamiento a creer que después todo será como antes, cuando no existían los momentos iguales. Pero al abrirlos todo es gemelo. Todo está destrozado. Las antenas de los edificios apuntan al suelo. Los coches, las aceras, los huesos... todo es cristal roto. Es como el fin de una guerra. Es silencio. Todos simulando a los muertos.


Cierro los ojos otra vez, y al abrirlos espero que al menos estés. Pero ya ni siquiera eso. Nada es ya, sólo está el mismo maldito momento. Es una secuencia blanca-negra. Terremoto sin temblor. Volcán sin lava. Extrarradio sin putas.


Cierro los ojos, como cuando se cierran las puertas con saña y odio. Y pido al dios de la nada y del todo, que me devuelva la calma y el vaivén de los barcos que antes eran mis pies. Pero los abro, y todo sigue emulando a lo anterior, como una película muda, varada en la misma escena de horror. Estructura desmoronada. Tantas horas diseñando planos para acabar quemados. Nada. Políticos vivos, muchedumbre muerta. Televisores hablando. Amor envuelto en infinitas capas de papel de seda negra. Mucha cobertura, pocas palabras.
Abro los ojos, ya imploro. No estás, ni tú, ni nadie. Es como un cuento de mentiras no piadosas, es como para mearse encima de miedo. 
Un sueño sería desaparecer y no volver nunca a este lugar llamado Momento. Pero abro los ojos...


Todo está roto, sí, trae pegamento.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Ecuación




De escenario, paredes alicatas, un reloj varado, un hornillo sucio, un frigorífico cansado, una mesa, alguna silla. De olor, un pequeño tufo a  manzana podrida, un fuerte aroma a estofado cortesía del patio vecinal, olor a detergente marca blanca, desaparecerá en el momento que la ropa deje de estar mojada. Mucho asco y alcantarilla. 
De sonido, orgías peatonales, coches en marcha, cuchicheos en megáfono, música comercial, un televisor de fondo, quizá dos. Podría escucharse el canto de los pájaros, pero son demasiado insignificantes para el mundo como para dejar espacio a su piar. 
Y sobre las losas de la cocina se encuentra él, que no provoca otra cosa que  pena, es huesudo, blancuzco. Siempre calmoso. Se llama Carlos y tiene 14 años. 
Su padre, Lorenzo, se encuentra en la habitación de matrimonio follando con Mariana, la carnicera, casada con Julián, el barrendero, que después de 19 años limpiando mierda en las calles, no  ha sido capaz de raspar la basura de su propia casa.  
Julián peca de minipene. Mariana peca de grandes tetas.  Lorenzo peca de mucha experiencia en comer coños.  Lo bueno de los barrios es que todo queda en los barrios. Y todas las mentiras son ecuaciones resueltas por el método de igualación. 
La madre de Carlos, Antonia, se encuentra empotrada en una habitación auxiliar, respirando a través de máquinas traidoras que no la dejan marchar. Antonia y su cuerpo casi no existen, pero están. Antonia vive desde hace 4 años en muerte cerebral. Antonia quiso limpiar lo innecesario de las persianas que dan a la calle, un traspié  la hizo caer desde un tercero, pero el coche de Perico el bombero amortiguó su caída. Por desgracia para Antonia vive en un país el cual prohíbe la muerte asistida, pero consiente vivir en pena de muerte. Por desgracia para Antonia su marido es un cobarde.
A Carlos le entristece pensar que pronto dejará de ser un niño, porque le repugna convertirse en un adulto. Carlos sabe todo lo que pasa en su casa, en su barrio, lo sabe porque observa, porque es inteligente y piensa demasiado. Lo que nunca imaginó es que acabaría ocupándose de cambiarle el pañal de mierda a su madre, mientras su padre gasta lo que podría costar una asistenta jugando a las cartas en el bar.


Carlos ha cerrado todas las ventanas de la casa, es el momento de dejar de oír. A Carlos siempre le gustó el color del butano. 
Y Carlos abre el gas. 


(Texto inspirado en Alástor y en sus bombones de butano,  feliz cumpleaños)

miércoles, 23 de noviembre de 2011

No hay



Las sábanas se separan y van abriéndose poco a poco, recordando que es de día otra vez... 

Y despertar sabiendo que las paredes ya no son montículos de arena únicamente aire.
Despertar y saber con la mayor certeza que todo es mentira.
Despertar para ver que después de tanto tiempo no se hizo nada.
Despertar y saber que el mundo se partió bajo los pies hace mucho, y la grieta prospera a cada espiración. Y ni siquiera sentir ya miedo.


No hay nada que pueda limpiar bien las sábanas de recuerdos. Ni el ácido que descompone y sin embargo no borra.
No hay nada tan frío como despertar y sentir que alguien abraza tu cuerpo, y aún así la soledad sigue inaplazable en la cama.
No hay vacío como despertar sabiendo que nada ocupa el hueco de la marcha.
No hay peor castigo que no saber olvidar.

lunes, 21 de noviembre de 2011

de puta madre



Ayer los votantes “decidieron” y hoy la España que solventa destila orgullo. Durante un tiempo tendrán a los rojizos escondidos bajo tierra, así que la derecha puede correrse de alegría al menos por 4 años.
No voy a repetirme, hoy la política me agota más que nunca y ya he leído en los blog que merecen la pena todo lo que opino. Pero no podía faltar aquí mi pequeño grano de arena hacia: "LA DECISIÓN".
Me da angustia pensar que la coherencia española ha caído muy por debajo de la media. Ya estábamos jodidos siento pelota de tenis en un partido a dos bandas, ahora chocaremos contra la pared unayotravez golpeados por una única raqueta, y es que la abrumadora mayoría  simplifica el juego tantísimo que las posibilidades se han empezado a estrangular desde el minuto cero de ayer. 
Tampoco voy quejarme demasiado, mi opinión sobre política sobresale de las opciones que habían, pero sinceramente, esperaba algo más de resistencia y lucidez, al menos por los votantes obreros que ya pueden empezar a apretar el culo. Pero tranquilidad, todo lo que entra, sale.
En fin, que hoy llueve, el cielo llora, pero de alegría, evidentemente. Porque aunque la lluvia sea transparente, todos saben que hoy se ve más azul que nunca. Y es que no hay nada como saber engañar a la mente. Y aquí en España lo hacemos de puta madre.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Conjugándonos



Tú eres noticia pasajera.
Yo soy fruto marchitando.
Él es futuro lejano y acabará en pasado olvidado.
Nosotros no seremos nada dentro de los años que no superen las dos cifras.
Y ellos no serán más que ceniza sobre nuestro polvo.

Pero sin embargo ella se mantendrá imperecedera, haciendo hueco en sus entrañas para tragarnos a todos.
Porque somos la grasa que ceba la tierra. Porque somos su materia rica en vitaminas. Porque somos la bencina que la hará prender.
Pero posiblemente nunca seamos capaces de ver cómo arde. Porque ante todo, somos ciegos.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Nada



Y me di cuenta que llevaba los bolsillos vacíos.
Y sentí que me sangraban los pies.
Y ya no pude mirar porque también se habían llevado mis ojos.
Y me sentí semi desnuda en medio de una nada de personas.
Y noté que lo único que no me habían robado era el corazón,
que seguía latiendo necio.
Y quise gritar, pero ya me habían extirpado las palabras.
Y supe que de todas formas nadie me hubiera escuchado.
Y si sentí pena, desde luego fue por ellos.

lunes, 8 de agosto de 2011

Me lo distes todo Mari Carmen


Estaba de pie, en el último borde de la esquina del balcón.
No era un suicida, ni un penitente flagelado, era más bien un vago. Un trocito de papel que se dejaba llevar por el aire. Ahora más que nunca era incertidumbre y juicio mental.
Creyó que sería mejor pensarlo una vez más y de paso apurar el culo de la botella de vino, que estaba de puta madre y era lo último bueno que le quedaba en aquella casa bastarda, mejor llevárselo con él.

Se sentó entonces en el suelo del balcón y de nuevo insistió en la decadencia de su vida, en su savia parasitaria. La había cagado bien, y ahora tenía que largarse de allí cuando antes. Recomenzar, empezar de cero en otro punto, -de cero, joder, y es que la palabra ya le desmotivaba. Sabía que iba a ser un coñazo, primero huir, reunir para subsistencia, buscar un sitio alejado donde avivar sus cenizas. A él que no le gustaban nada los cambios. De ahí la opción de tirarse, morir era más raso. Once pisos. Sonrió pensando que sería la hostia irse de este mundo cayendo sobre el cochazo de algún cabrón sacabarriga. Pero sabía, no tendría esa suerte.

Y luego estaba ella, que no sabía nada, de viaje, - pensó -de viaje, yo a punto de morir y la muy zorra de viaje.- Tampoco iba a llamarla para decirle: -Oye que me tiro, que se me fue de las manos. Que es una pena que no estés aquí para echarte un polvo de despedida, pero hasta eso se me ha puesto en contra. Que te vaya bien chata. Que te cuides.-  Él era un egoísta reconocido, pero era mejor no joderle el viaje. De todas maneras ella tampoco podía hacer nada, y eso era lo que más importaba, soluciones.
Ella más que otra cosa, estaba buena, excitante, perversa, viciosa, se empalmaba cada vez que la veía o la pensaba. Eran caviar sobre sábanas. Como pareja eran una basura . No se querían demasiado, ni compartían vidas, pero siempre se apetecían a la vez. Se intuían, sin llegar a necesitarse. Así que estaban, y era bastante .
Volvió al meollo del problema. Lo peor es que él y sólo él era el culpable de haber convertido su vida en un agujero negro hambriento que cada vez tragaba más y más de él. Pero no se sentía triste ni asustado. Se sentía cansado, perezoso por cualquier cosa, menos por saltar.
Recordó una vez más como empezó la espiral.
----------------------------Sucedió en una sala de espera, en una maldita consulta médica . Todo empezó esperando, básicamente a lo que había dedicado su vida. Así conoció a aquel tipo, dos hombres entre revistas de corazón.
Echar la culpa del problema a un dibujo era algo patético, pero no para él, centraba su ira contra aquel maldito tatuaje y su leyenda. La fuerte curiosidad hacia aquella  frase sobre unos brazos exageradamente hinchados por el ciclo,
 “ Me lo distes todo Mari Carmen”, se leía sobre aquel trozo de carne.
En ese momento pensó en quien coño sería esa Mari Carmen que lo daba todo. Él que siempre había creído que era imposible que una mujer pudiese darlo todo.
En cualquier otra situación, aquellas letras le hubieran importado bien poco, pero el aburrimiento consiguió que su espera se centrara en aquellas 6 palabras, sintió esa necesidad incontrolable del porque. Encontró una misión durante esa espera interminable: entablar conversación con aquel Songo ku mega fusionado. Necesitaba saber más sobre aquel tatuaje. Logró conocer la historia de Mari Carmen resultó ser un fiasco: ella era el amor de su vida, y ese fue su regalo por el décimo aniversario.
 Por las pintas de Songo ku imaginaba que el amor hacia Mari Carmen no era de película. Seguramente Mari Carmen era engañada cada poco con otras mujeres. Juzgar, siempre se le dio bien.
Sin embargo compensó su chasco saliendo de aquella consulta con un nuevo trabajo. MelodistestodoMariCarmen trabajaba para una "gran empresa", una buena familia. Trabajar para la mafia no era la "idea madre" cuando salió de la escuela de arte dramático hacía ya 10 años. Pero como actor no despuntó demasiado, lo mismo que nada o aire vacío. Entre opciones alternativas de trabajo esclavo - sueldo miseria - jefe cabrón, lo que ofreció MelodistestodoMariCarmen no estaba del todo mal y se convirtió en su padrino, su maestro a lo Cosa Nostra. Hasta le cogió cariño. Todo iba viento en popa. Trabajaba un par de veces al mes, fiestas privadas, cocaína en bandeja... Y dinero, mucho. 
Los primeros trabajos eran sencillos, luego la cosa se le complicó hasta un punto insostenible, ilógico, absurdo, no supo manejar sus nervios y encontrar sangre fría.
 También ayudó bastante que se follara a Mari Carmen. Esa fue la última gota. Y no, Mari Carmen no lo daba todo. Pero no pudo controlar la incertidumbre, por si acaso.
Condenado de traición, las salidas ahora se cerraban ante una mafia que controlaba todas las puertas. Esos hijos de puta no entendían de errores, mucho menos de perdón.
------------------------
Y ahora tirado en el balcón, repasando esos últimos días, empezó a reírse como un espectro atado a la locura. Una risa incomprensible, abstracta como la noche. La risa de un cabrón ahíto de mugre.
-Sí, quizá tirarse es la mejor opción. Quizá no.-  Se acababa el tiempo. 
Volvió a subirse al borde, y miró entre los dedos de sus pies descalzos el enorme abismo, que dibujaba una gran vía, luces, movimiento constante,  puntos de personitas. Identificó un coche, paró en la puerta de su edificio. Bajaron cuatro hombres mega fusionados. Songo ku acompañado de Picolo, Vegeta y otro más. El destino iba cerrándose sobre la primera opción. Rojo era rojo, y sabía de sobra que era un puto Mercedes, de la mejor gama por supuesto. 

-Perfecto. Dos pájaros de un tiro. En el infierno cabrones, tendrá que ser en el infierno.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Ayer no es hoy



Calla si es para decir después
Niega las palabras cínicas y castas
Centra monosílabos escasos
Silénciame antes de decir basta
Escupe ahora la última gota de rabia,
Comprime palabras y deja libre
espacio para sosiego y calma.

Y eliges acabar con un zorra de impotencia
Y yo decido un cabrón de cortesía
Y es que siempre fuimos compensación



 y
No, no eres un suicida.
No, no soy una sumisa.

Sí, si fuiste un cobarde.
Sí, si fui una imprudente.

Nosotros somos nadie.
Ellos son la gente.

Ella es mentira.
Él es pasado.

No queda mucho que decir
Los oídos han cerrado

Ya no estas
Ya no soy
Éramos no existió.

martes, 19 de julio de 2011

Que el tiempo se congele





Si me hubieses llamado, sabrías que ya no tengo 7 vidas, sino -3.  Y que le debo un gran favor al jefe del averno, por dejarme salir una y otra vez y no tener que picar salida.

Si me hubieses llamado, sabrías que en la pasada primavera cumplí los 24. Y que no tuve ni un solo recuerdo de ti como regalo.

Si me hubieses llamado, sabrías que mi corazón o pensamiento-corazón se volvió estéril. Y que aún no conseguí ubicar la felicidad individual en mi casa cartón piedra.

Si me hubieses llamado,  sabrías que escribo, que escribo todas esas cosas que tú considerabas tiempo perdido. Que escribo y no repaso ni pretendo alcanzar nada más que el anonimato compartido con ojos que acompañan. Y te diría que pierdo el tiempo como me sale de la punta de los dedos y que no siempre se actúa para conseguir algo más que la nada.


Si me hubieses buscado, verías que mi pelo volvió a ser largo, igual que cuando nos marchamos de aquella estación de paja, que sólo montaba andenes, y no separaba más que dos vidas que nunca fueron una, ni dos, ni mil ochocientos noventa y cinco, ni ningún maldito número capaz de representar todo aquello que vivimos, y que al fin se dividió entre 0 y se multiplicó por el igual. Siendo el resultado una despedida más, en una estación más, entre dos canaletas de sangre que no han dejado de sangrar.

Y sé que me dirás que me llamaste y que aquel número ya no existía.
Y sé que me viniste a buscar y que en aquella casa ya no me encontraba.
Pero eres tú el que sabe que a mí nunca me podrías buscar de aquella forma. Y que en el fondo no querías encontrarme de verdad.

Pero lo que seguro sabes hacer, es regresar para pedir ahora que el tiempo se congele.
  
Que
               el

tiempo
se
congele.


Pero déjame decir algo más...
Pasé el otoño con sus hojas melancólicas arrastradas por el viento y me dejé llevar con ellas. Pasé el invierno y heló el alrededor y yo petrifiqué con él mi cuerpo. Pero después llegó la primavera y temperó mi alma y con ella volvió despacio el aire y la luz, junto con el polen y las narices carmesíes. Y ahora me enganchó sin avisar el verano y sólo trajo sol.
Y sabrás compañero, que el sol todo lo derrite, incluso el tiempo.

viernes, 15 de julio de 2011

Nivel: No buscar medidas ni naranjas


Ella, alma anhelante de su medio ser, su dos por uno, aquel que compartiera con ella su afición por el arte, su excelente gusto por la música, su pasión por el senderismo y la vida vegetariana. A ella que le costó tanto encontrar un molde a disposición, su buscador de sueños y aventuras ciegas.

Y cuando por fin lo encontró, consiguió crear con él aquella historia bohemia en la que los post-it manchados de poesía inundaban su frigorífico no-frost y las conversaciones nocturnas se bañaban acompañadas de un añada 96, para después culminar sus veladas con un sexo que llenaba todos los rincones de su terraza solarium, iluminados por la luna y velas aromáticas no sintéticas.
 Y cuando el patrón ya era a medida, un día le dijo:

 - Creo que voy a dejarte.

- ¿Por qué?
- Porque ya no me follas.
- ¿Cómo que no te follo?
- Perdón, porque ya no me follas bien.

Y toda la parafernalia de media naranja y sueños perfectos se redujo a eso.

Y la casa quedó sola, absorbida por miles de post-it petados de poesía de lata. Barata.

jueves, 7 de julio de 2011

todoelMundotodoelmUndotodoelmunDotodoelmundO


- Creo que por fin he encontrado el camino correcto.
- ¿Cómo lo sabes?
- Porque todo el mundo va por el.
- Quizá todo el mundo se equivoque.
- No, no lo creo, todos no se pueden equivocar.
- jajajajajaja
- ¿De qué te ríes?
- De na-da.
- Mira yo sólo quiero ser una persona normal y creo que es mejor ser como todo el mundo. Prefiero la compañía a la soledad.
- ¿Una compañía nimia? Acompañar una tostada con pan. Ya sabes pan con pan...
- ...comida de tontos. Pero entonces ¿qué propones? Vivir amargado, apartado. ¿Solo?
- Hay mucha gente, demasiada. También hay personas, menos, pero las hay.
- Todos somos iguales, ¿qué más da con quien?
- No, no todos somos iguales, ya se encarga todo el mundo de que no lo seamos. Tú propones ser normal, bueno ¿qué entendemos por normalidad? ¿Un mundo teledirigido hacia el mismo abismo? Ser parte de un conjunto en el que uno grita MIERDA y todos responden PRESENTE!!

-  Tampoco es eso.
-  Sí. Todo el mundo está abstraído por el consorcio del convencionalismo, encantados con la aceptación de coexistir en una envoltura testicular, vidas escroto Te. Hipoteca-te. Casa-te. Reproduce-te. Compra-te. Asegura-te. Copia, copia y copia-te. Hacer lo mismo que el siguiente, así no podrán clasificarte como objeto no-identificado. 
- No entiendo.
-  Eso mismo. El problema no es no saber entender, el problema es no querer entender.
-  Es que simplemente me siento bien así. No tengo que pensar demasiado. Creo que hasta soy un poco feliz. ¿De verdad no te alegras de que haya encontrado el camino?
- ¿Qué más te da?
- Pues es verdad, me da lo mismo. Además que me importa lo que piense una sola persona, si todo el mundo me ha dicho que hago lo correcto.
- Y dale con todo el mundo ...

viernes, 3 de junio de 2011

Mi viejo Cabrio



No debería correr tanto lejos del asfalto, pero estas curvas tan cerradas como el coño de una monja son tan atractivas como siniestras, gozar este camino es como narcótico para mi sensibilidad. Siempre despejado, tranquilo. Casi mío.
El motor suplica paciencia, pero me da lo que pido. Me encanta este jodido coche, carne de perro, un Cabrio del 89. 
Con un suave empuje me inyecta inmediato adrenalina, parpadeante, tanto como latir a mil al cubo como mantener mi flujo hemostático. La atención envuelve los sentidos, para por un rato dejar de pensar en nada más, NADA MÁS. Solo camino y máquina.
Subiendo. Reduzco a la baja, acelero, crujen las láminas de metal, la vieja suspensión me eleva el cuerpo en secos botes, subo como cascada al contrario del sentido. Arriba. El sonido de la caja chirría grrrrrrrrrrrr como si no pisara embrague. Está viejo, quizá sea su último ascenso.
En lo más alto, en otro mundo dentro de este puto mundo. Nada más que la tierra, el verde, el inmenso azul del mar y el sol lloroso por la despedida del día, me rodean.
No hay un sitio mejor, no puede haberlo.
El motor deja de rugir. Despacio respiro el envolvente trozo de nube. Por fin no siento calor. Ahora estoy tranquila, en la jodida gloria.
Desde que conozco este sitio vengo cuando puedo, 20 pavos cuesta llegar hasta aquí. Las válvulas siempre están hambrientas.
Pienso entonces en él. Fue una putada que se fuera. Quizá los de blanco dijeron la verdad y no se pudo hacer más, no lo sé. Ya no está, es la única realidad que tengo.
Descubrimos este sitio juntos, con este mismo coche. Poseíamos una unión especial, independiente del vínculo sanguíneo que nos unía. Era lo de menos, nos queríamos por encima de cualquier obligación de estirpe.
 De todas formas, la familia está sobre valorada, muchas veces los mayores bastardos de tu vida llevan tu mismo ADN. Tan brutal como frío. Pero es la pura verdad. Sentir obligación de querer a alguien  simplemente por llevar tu misma sangre es tan estúpido como ilógico. El amor nace en otro jardín. El amor se riega. El amor se hace. No se impone.
Tumbada sobre la fresca chapa pienso que es una pena romper un cigarro para liarme esta mierda, desde que él no está no he vuelto a probar esa maría pegajosa que siempre sacaba en el último momento, que nos dejaba flemáticos. Las risas partían el susurro del viento, mientras sin hablar nos contábamos.
A pesar de su ausencia, sigo sintiendo que la vida vista desde aquí no es tan perversa. Me da menos miedo y curiosamente aquí sin nadie, es donde no me siento sola.
- Hola pequeña, has tardado mucho en venir.
-  AAAH!! Joder que susto ¿Qué coño...?
- jajajajajaja ¿¿No te alegras de verme?? Qué bien te sienta el azul. Estas muy guapa.
- Siento no poder decir lo mismo. Esa mancha de sangre seca en tu pijama quita las ganas.
- Ya sabes, los médicos  y esa manía de abrirlo todo.
-  Pues te dejaron seco.
-  Me dejaron seco sí, pero el espectáculo creo que estuvo bien.
-  ¿Qué pasó en realidad?
-  Ya no importa. No te castigues por algo que no tiene arreglo.
-  No te quito de la mente.
-  Lo sé, pero ya pasó, tienes que seguir.
-  Shhh… ¿y por allí arriba que tal?
-  En el  medio más bien. Es una mierda, no te creas nada de lo que cuenten por aquí. Un inmenso cajón vacío. Aburrido.
-  Nunca te conformas con nada, eh. ¿Quieres fumar?
-  ¿¿De ese perejil seco?? Tira eso, y prueba esta mierda divina.
-  Hasta muerto consigues la mejor maría. ¿Cómo lo haces?
-  Secreto de sumario.
-  ¿Por qué te veo así? ¿Por qué tan real? No entiendo nada.
-  Sabes bien de donde sale todo esto.
-  ¿Me estas llamando loca?
-  jajajaja  Has mantenido nuestro viejo Cabrio. Deberías quitártelo de en medio, es mucha máquina para ti sola. ¿Nos damos el último paseo? ¿La última bajada?
- ¿Conduces tú o yo?
- La duda me ofende niña.


Volvíamos a sentir el aire afilado, volábamos de nuevo. Juntos. Imparables. En nuestro viejo Cabrio. Hermanos, amigos, almas que ni la cruel muerte puede separar.


-Dale más, ahí viene la pendiente, ¡Ahora! ahógalo ¡¡hazlo volar  por última vez!! Hazlo volar hermano.


 Empapado de sudor y de lágrimas, el sobresalto le hace chocar contra el filo de la realidad.


-Tranquilo nene, ha sido una pesadilla. Duérmete, tranquilo, sólo es otra maldita pesadilla.
-Pero ella… nuestro Cabrio… era ella… estaba…
- Ella ya no está mi amor. Ya no está.


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jueves, 26 de mayo de 2011

Cementerio de tiburones


Puedes empezar por la puerta que quieras, estoy esperando detrás de todas. Vuela y navega en esta última sesión de cine marino. Regreso y exilio.

Ese verano asfixiante, sobre sombras de aquella cala rocosa erosionada por la ira del Rey Neptuno.  Rebobinemos el entonces. Una vez más.

Seamos los dos putos protagonistas de esta última trilogía en este cementerio  de tiburones. Susúrrame el guión de despedida cerrando el circuito de palabras con un es tarde.


Ahora bajemos el telón, abordando la cara B del fin, callados y traidores de nosotros mismos. Pero deseosos como siempre. Cachondos y tristes.

Chúpame el salitre de la espalda. Lame mi vainilla de dulce contraste. Escúpeme en la boca por última vez, prodigioso cianuro grácil. Agarra esto fuerte que te doy y resguardado en el mejor sitio, que serán futuras pieles ajenas y ninguna la mía. Esta, mi dádiva color venganza.


No había contrato de fianza, pero puedes llevarte lo que antojes. El mar, el cielo, la arena, la roca fresca es tuya. Yo me quedo con la sensación de piel seca y fuertemente salada de nuestros jugos y del mar. Me quedo con eso y con el aire de levante fresco y amargo como salsa dulce agria. Que como entra cada noche, igual sale, y sabrá mantener este recuerdo aerostático sintetizándolo poco a poco, haciéndolo pequeño a cada paso y matándolo después. Volviéndolo diáfano, casi transparente. Casi.


Esta todo bien la gran ola pasó, todo en calma mientras deseos no sinceros empiezan entrecortados por navajas afiladas.
El mar te acompaña y con él aquella foto. Sabíamos que era otra posibilidad. Me quedo aquí tranquila, con el sol que no te  llevas, dorándome con él, prendiéndome el alma. Me quedo también con lo vivido, llévate tú el futuro ya nunca presente.

Sacúdete la arena antes de irte. Y recuerda, nunca se consigue sacar toda, siempre quedará alguna mínima partícula arenosa que te recordará esta playa. Pero a mí, olvídame cuando tú quieras.