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domingo, 2 de junio de 2013

Waiting around to die


Nacer es el principio del final. La vida es tan maravillosa que destroza con el brillo de su belleza, cegadora, tanto que me hace transparente, inexistente. Superficie para el polvo.

La vida se abre paso rajando en canal, pisando a todo el que quiera ponerse en su camino. La vida está aquí, sentada a mi lado, mirándome mientras sueño durante días, haciéndome humo.

viernes, 10 de mayo de 2013

¿Por dónde?




No existen los espíritus ni los fantasmas. Tampoco los hobbits ni las ratas mutantes. No existen los lagos de lava que no quema. Ni las arañas parlanchinas que viven en los sombreros. No existen los gigantes sin corazón. No existen las historias de Edgar Allan Poe.
No existe la magia.
No existen los personajes que se crean cuando se quiere ser ellos y no tú. No existen los zapatos de cristal. Ni las hadas gordas, ni las delgadas. No existen los carámbanos de hielo que paralizan el corazón. 
No existen los besos que devuelven la vida. Ni las manzanas asesinas. Ni los melocotones gigantes. Tampoco existe La Comarca ni en general la Tierra Media. 
No hay caminos con hierbas azules, violetas o amarillas. No hay pájaros que duerman con sus cantos a los perversos. No hay máquinas del tiempo para volver atrás. Ni monopatines voladores. Tampoco los árboles tienen puertas secretas. Ni existen las casas de golosinas. 

Pero en su lugar tenemos la sensatez y la ciencia. Existen las leyes y el llorar a las personas muertas. Tenemos el trabajo y la responsabilidad. Existe la televisión, la política y la realidad.

...

Existen los espíritus y los fantasmas. Existen los hobbits y las ratas mutantes. Existen los lagos de lava que no quema. También las arañas parlanchinas que viven en los sombreros. Existen los gigantes sin corazón. Existen las historias de Edgar Allan Poe. 
Existe la magia...

viernes, 1 de marzo de 2013

1 kilo de tomates, 2 de patatas y 1587269 de dinamita

a las buenas ideas de Tere



Seré breve, tanto que nadie podrá decir que fue imposible acertarme entre tanta palabra.
Seré concisa y clara. Lacónica. 
Cuando empiece, no hablaré de eso de quien no da no recibe. Que la vida no es un toma y daca, que sólo es un sucio movimiento de intereses.
No diré que el mundo empieza a descolgarse como un póster antiguo que pierde las chinchetas, que si los dioses existieron, hace tiempo hicieron las maletas. Que nos agarraremos al pecho de la mamá naturaleza como zombis a la venas. Que nos iremos reventando una mina entre nuestras costillas. Bendito género humano. 
Lástima, ya no existe el altruismo. 
No hablaré de algo que nadie quiere escuchar, puesto que no queremos irnos y mientras estemos aquí todo lo demás da igual. Eso es evidente. Háblame de aquel héroe, pero no me cuentes cómo murió. 
No diré que a veces creo que un buen apocalipsis limpiaría todo esto. Es absurdo pensar que tanta mierda pueda limpiarse con buena voluntad. El cero es un número que siempre me gustó.

Diré todo lo que tengo que decir, quizá ya lo he dicho. Quizá mentí y no fui clara, pero tranquilidad, porque seré breve:

jueves, 10 de enero de 2013

De baladre


[No hay un sentimiento más grande que el del odio. Ni si quiera el del amor. Pueden romperte el corazón, destrozar tu virginidad, follarte con tanta dulzura que creas que el cuerpo sólo se creó para eso. Estallar de alegría por un premio de lotería. Morir de pena por la muerte de una madre. Pero sólo el odio puede hacerte correr por encima del agua. Sólo el odio puede ahogarte después.]

Sabía que el día iba a explotarme antes de que acabara la noche, lo supe por el color de mis mejillas al despertar, lo supe por el rojo, por el fuego que quemaba mi garganta, lo supe por el odio.
Tenía que salir de allí. Tenía que construir rápido una burbuja. Un búnker a marchas forzadas cementado en mi ecosistema. Sé de estructura, sé de arquitectura, sé de pintura. Sé de todo tanto que no sé una mierda.
Me puse manos a la obra o la obra en mis manos. Una junto a la otra separadas por milésimas, sin tocarse para proyectar entre ellas. (Es altamente necesaria la cercanía de las manos, el calor de lo vivo. La imaginación de alguien que no quiere estar muerto. Es altamente necesario desear con el espíritu salir del bullicio en llamas. Y sólo así aparece la burbuja, mientras tú diluyes.)
Noté un frescor extraño, un olor limpio, a nada, a como debía de oler el mundo antes de que se inundara de niebla tóxica. Abrí los ojos, estaba tumbada sobre lágrimas de hierba en un jardín rodeado de baladre, acababa en una pequeña casa color alegría. Sonaba agua correr, sonaban violines. Las ventanas de la casa escupían melodía bella, delicada, reconstituyente, como si el ser humano aún la mereciese. Era el paraíso o lo parecía.

- Imilce. Es tuyo, es tu sueño, es tuyo. Tómalo.- Del capullo de una flor de baladre había salido un diminuto oso panda color morado.

El mini panda me invitó a té. Sus tazas eran muy pequeñas así que tuve que tomarme 4, no pareció importarle. Le pregunté por qué y cómo, realmente no entendía nada, me dijo que no importaba, que era mío, que disfrutara de Las cuatro estaciones de Vivaldi que a continuación sonarían, concretamente dijo que había seleccionado para la ocasión Verano, Presto. Me pareció acertado a pesar de saber que en la realidad corría el invierno, pero allí daban igual los tiempos, que no los tempos. Recordé la descripción de aquella melodía, adaptada a mi aborto mental de hacia un momento. Recordé todas las tormentas de mi vida.

Entonces el panda me señaló:

- Tú.- dijo clavando su negro en mi negro.
- Pero yo no sé solfeo.- dije casi sin decir.
- Y los osos no hablan. Y el dinero no mata. Y el amor es incondicional.
Y como contestación me puse en pie, cogí una rama de un árbol pequeña y recta. Les dije a las setas que se situaran a la derecha. Los sapos a la izquierda. Obviamente las luciérnagas al final. Alguien les dio sus instrumentos. El panda me miró satisfecho. Y yo sentí lo mismo que debe sentir un loco atado a su cama con el único entretenimiento de su memoria destrozada, riendo como un hijoputa.
Y la melodía sonó.
Y si algo tengo claro es que no estoy loca, porque ese don sólo es para los privilegiados. Yo sólo hago sonar mi orquesta y bebo zumo de baladre, y si sigo viva es sólo y gracias a que existen las burbujas.
III. Presto

Dedicado a mi hermana, porque ya es hora de que aprenda de una puta vez a hacer burbujas.

lunes, 3 de diciembre de 2012

de volver


Nos habíamos citado a las 6 de la tarde, pero a las menos cinco los nervios ya me habían empujado a ser sorprendentemente  puntual ese día. Ella me abrió la puerta con una sonrisa y con la mano me invitó a pasar. Sentí un escalofrío al pisar de nuevo las losas color hueso y manzana. Mientras simulaba dejarme guiar  hacía lo que ahora era el salón de un gabinete de pedicura clandestino, recorrí de nuevo cada forma en la pared y cada grieta, la puerta del aseo continuaba ligeramente manchada por gotitas de amarillo limón. Sonreí agridulce por estar de nuevo allí "al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver", pero volví. 
Me ofreció café.
- ¿Tienes leche condensada?
- Sí.
- Entonces un bombón, gracias.
La acompañé a la cocina. Estaba igual, tan sólo faltaba la mesita donde hacía 3 años había desayunado durante 6 de mi vida. Seguían las sillas sin respaldo y las cortinas horteras que en su día me había regalado mi madre cuando me independicé. El reloj de números romanos aún estaba parado y el primer cajón del mueble continuaba sin pomo.
Tomamos café sentadas en la cocina sin mesa. Me contó que hacía un año la habían despedido del centro de estética donde trabajaba, que con la indemnización había pagado un año de piso y había comprado algunos artilugios para realizar por su cuenta su oficio. Era agradable, simplona pero curiosa, debía tener mi edad o quizá algún año más. Nunca me han gustado las personas que desde el primer momento tratan como si conocieran de toda la vida, sin embargo ella lo hacía con un toque descarado pero natural que no despertaba desprecio.
- ¿Por qué elegiste este barrio?
- Porque todos los balcones de las calles tienen flores y porque siempre huele a jazmín.
Cerré los ojos medio segundo, y ella no percató de que acababa de clavar un dardo en algún sitio de esos que hacen secar la garganta. Rehíce aquel día en el que él había venido a buscarme al trabajo diciéndome que  por fin había encontrado un piso ideal para nosotros, que sabía que me gustaría porque era un barrio tranquilo lleno de flores.
- ¿Estás bien?
- Sí... disculpa, el café quema un poco. ¿Puedo fumar?
- Si me invitas a uno sí, dejé de fumar hace tiempo, bueno más bien dejé de comprar jajajaja
- jajaja, el piso es bonito, tiene luz y es acogedor.
- Por eso lo elegí. Aunque quizá cuando cumpla el año me mude.
- ¿Por qué?
-  ... es algo extraño.
Sonreí,- Me gustan los extraños, y lo extraño.
- A veces pasan cosas raras.
- ¿Raras?
- Sí, por ejemplo, siempre que me ducho y el cristal del baño se empaña, aparece un nombre, Candela. Sé que no es nada del otro mundo, probablemente alguna vez lo pintaron con algún producto fuerte que con el  vapor sale de nuevo, no sé.
- Bueno siempre puedes cambiar el espejo, no creo que sea raro, será eso que dices.
- Lo he pensado más de una vez... quizá te parezca contradictorio, pero no quiero cambiar nada de esta casa, por alguna razón siento que las cosas deben estar en cada sitio según se dejaron. No sabría explicarte, pensarás que soy idiota.
- No.
- Yo no creo en fantasmas, no creo en dioses, y no creo en nada que no sea tangible. Pero cada noche desde que estoy aquí, sueño con la voz de un hombre que me dice que no debería haberme cortado el pelo, que le gustaba largo como cuando me conoció. Pero yo nunca he llevado el pelo largo.
- ¿Y la voz de tus sueños te dice algo más?
- Me dice que le lea. Que le vuelva a leer libros, que echa de menos mi voz. A mí no me gusta demasiado leer ¿sabes? mucho menos en voz alta.
- A mí me encanta leer en voz alta. Imagino que serán cosas del subconsciente.
- Supongo, ¿empezamos ya? tengo otra cita a las 7,30.
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Cuando terminamos,  me acompañó a la puerta, le dije que había quedado contenta con su trabajo y le pagué lo que pidió por ello, nos despedimos y sutilmente me invitó a que la recomendara a mis amigas, asentí y comencé a bajar las escaleras, cuando me dijo:
- Oye, no me acuerdo de cómo me dijiste que te llamabas.
- No te lo dije, pero me llamo Candela.- Y continúe bajando aquellas escaleras que mil veces había subido a oscuras, mientras él guiaba mis pasos y yo sus manos. 
- e.. espera .- la oí decir, retumbando su eco en el mármol. Pero ya había vuelto una vez y dos no eran necesarias. 

lunes, 15 de octubre de 2012

Mi colega Frank.


No he aprendido nada en este tiempo y sin embargo hay mañanas en las que miro a mi izquierda y veo un orbe semi abierto que comienza. Hay mañanas que miro y eres tú, y me sorprendo porque entonces soy yo y no hay vacío.

En el pasado busqué pegamento para lo fragmentado, para el agujero negro que tragaba pieza a pieza, pelo a pelo, célula a célula, gota a gota, víscera a víscera, carne a carne... de mí. Y nació la capacidad de atormentarse a uno mismo durante eternos para llegar al fin de una resolución, total, clara, lacónica. Volviendo a validar los componentes. 

Ahora tengo de nuevo dos manos, dos pies, veinte dedos, un corazón, unos 5 litros de sangre, una sonrisa. Oídos, boca, todo correcto. Lo necesario para hacerte feliz dentro de la infinidad estúpida de la palabra. Tengo disposición y un contrato basura. Un techo, un cuerpo, cariño. Tengo un mundo que vuelve a fusionar. Un bizcocho en el horno que crece saliéndose del molde, aromatizando a vida la casa. Pero sobretodo tengo el caos dentro del orden. En el orden el motor del barco, en el barco la conciencia de los impulsos, en los impulsos el control de un cirujano que sabe sacar un corazón, cambiarle las bujías y ponerlo en su sitio de nuevo. En el corazón tengo el temple de un asesino que aprieta un día más el gatillo sin saber a qué sabe la piel que roba. En la piel tengo el afloro de irresponsabilidad de un adolescente que  fuga las clases saltando las vallas del C.E.I.M. (Centro Educativo Incapacitador de Mentes) porque quiere ver con sus ojos qué hay detrás del muro. Y yo en los míos tengo lo que quiero ver porque con las manos derribé la pared.

Tengo al doctor Frankenstein reestructurándome de nuevo. Trabajando en la torre apartada de mi cerebro.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Eres lo que yo quiera


He venido para ti. Para amarte, para odiarte. 
Para creerte dueño mío, mientras soy yo tu reina. 

Aunque tú duermes, yo siempre estoy despierta. Tu sueño se funde con el mío, 
y tu virilidad se convierte en una masa vulnerable entre mis escamas, mis piernas.
Y cuando más me quieres, cuando más me necesitas, llega justo el momento de morderte. Fusionándonos en un mismo baile, en el que tú vuelas, yo repto.  
Y la sincronización existe.

Dices, mi veneno, es la paz de las sonrisas, aunque sabes que cualquier día, marcharé de tu sosiego, dejándote noqueado, como niño sin juego. Y aún así, morirías mil veces  para nacer de nuevo,  y conocerme en cada una de tus vidas, volviendo siempre yo, a fundir tu hierro.

Soy Cianuro, tienes razón. 
Y te disfruto como te sufro, cuando muerdo tu cuello, tus brazos, tu pecho... 
cuando recorro mi piel con tu pelo. Sabiendo mi boca a tu sangre. 
Mi cuerpo a tu cuerpo.

Pero nada, ya sabes, es imperecedero.
Lo efímero, es éter. Lo largo, un agujero.

Sí. Soy la Serpiente que destroza y reproduce pero todo lo compensa,
violentamente fuerte,
inmensa.

Soy eso que llamas Amor.  




Inspirado en un texto de Kramen, hace ya algún tiempo.

miércoles, 25 de julio de 2012

Vorágine


imagen: Imilce



Nace la vorágine que muere contra la espalda. 

Y regresa el sosiego. Los extrarradios disipándose cada vez más de las ciudades. Lejos de las células escurridizas por doquier. Microscópicos danzando a compás, bailando sobre el aire exhalado, tranquilo ya. Huidizos de la misantropía, buscando piel cuando el día acaba, y empieza la segunda parte del atardecer. 
Mira la soledad acompañada, existe, es posible, lo es. No renueva el aroma abandonado en las sábanas, perdido como paquete de mudanza. Nadie se lo llevará. Es una herencia petrificada, castigo de carne de motel. Un sueño, una mentira, un adiós, un destrozo, un agujero, un desgarro, un bisbiseo, un desdén. Después, un mar volviendo a lo que fue su precipicio, destronado y devuelto. Y tras la vorágine, las olas regresan en diferentes vientos. 
Entran ellas y abren las ventanas como se abre mi piel con el deseo. Es la distancia de tú y yo que choca contra mi espalda, el contacto no cumple su misión. Y desaparece. 
No es demasiado tarde, ni demasiado pronto, ni demasiado en ningún caso. 
Sólo es caminar sobre cristales, con zapatos abrochados hasta cortar la sangre, para recordar que viva, roja y caliente, circula. Con o sin ti. Conmigo y tú. Contigo y yo. O yo entre partículas, sin más. 

martes, 5 de junio de 2012

Mil cosas tengo, menos un título



Había charcos de limón para cicatrizar heridas, para secar la sangre, esquinas. 
Había cintas métricas con números borrados, nadie se molesta en calcular el trayecto entre una boca y otra, pues perdería misterio el paraíso. La distancia es un deseo, da igual si estás de mí tan lejos como Goliat de David. Tengo una honda, mi cuerpo. ¿El impulso? Mi cerebro. 
Había un espacio libre de aleación. Un valle donde la desintegración era necesaria. Si entro, no sufro aunque me despiece, no caigo en la estructura, sólo dejo de formar parte de ella. La irrealidad está aquí, encerrada en una jaula. No tengo la llave, pero sí la cizalla. ¿Escuchas los gritos de fuera? Ellos perdieron todas las herramientas. O se las cambiaron por oro. Pero el oro sólo abre las puertas que se pueden tocar. Por eso están encerrados.
No hay formas. Sólo terciopelo por todos lados, tanto que siento calor, pero el calor de los dioses cuando están gozando. Fuera es fuego, dentro clima etéreo. 
Mancho tu casa, mientras limpio la mía, como siempre, el egoísmo gira el mundo, pero yo hago palanca para que nadie mueva el mío. La filantropía, creo, siempre fue un sueño, tapaderas para cazos con agua sin verduras. 
Había un mercado enorme, compré todo lo que no se vendía. Vendí todo lo que no compré. Y vacía, en el vacío me convergí. Soy hoy, lo que no seré ayer. Mi círculo es mío, recién planté vitaminas. No vengas a pisar las margaritas.
Había estaño, se convirtió en silencio, imposible quebrarlo. Alguien dijo, es momento de existir, pero casi nadie asiste a clase los domingos. 
Oigo jaleo por ahí, pero no sé qué decir. Las palabras se pierden cuando muchos murmullos son un grito sin sentido. Chirrío de frenos de una bicicleta sin ruedas.  
Había un corazón desabrido, pero se descalzó de perfume. Y dejó de saberse a sintético. 
Esto es una danza, como los niños sin reglas del Señor de las moscas, pero sin matanzas . Aún no estamos lo suficientemente locos, quizá cuando nuestro avión se auto destruya en una isla perdida. Y por fin seamos dueños de nuestra autonomía, en autarquía. Matándonos con un AK47 cargado sólo de dulzura. 

Depende de donde mires. Encuentras. He aquí mi alegría. 

martes, 15 de mayo de 2012

Dad de comer al cordero, o el cordero os devorará




Imaginar que todo cambia de posición, sentido. Color.
Los caminos se evaporan, no hay señales que seguir. Lo rojo es amarillo, lo amarillo, gris. El cielo, en búsqueda y captura. Los árboles, palos de pegatinas. E igual que los caminos, las manos pierden las señales que las marcan. La música, se des-inventa.
Incluso el Señor del infierno sentiría pavor. Además no soportaría este calor.

Si todas las puestas de sol cambiaran del refulgente al opaco. El oxígeno por cenizas de baladre. Si el azúcar fuese granulado de asfalto. Si la sangre perdiera la sublimidad del rojo...

...Pero dicen que no pasará, lo dicen ellos, aquellos que rezan por todos los que no. Ellos, no sé bien quiénes son. Quizá tu madre, o la mía. Quizá el señor del estanco. O todo Paco que vive en cualquier calle. No sé. Mi abuela decía que mientras alguien rezase, todas las almas estarían salvadas. Pero yo tuve que dejar de creer en muchas cosas, para poder hacerlo en otras.
¿Y sabes eso de vivir en una caja de zapatos con gotele de los años 50? Por eso sé que aún alguien reza.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, danos la paz.
Pero el cordero se comió la paz, y vomitó el pecado.

Es el desequilibrio del mundo. Como aquella película que veía de niña, El laberinto, en una escena de escaleras. Sin sentido, torcidas. Extrañas, sin fin...

-Disculpe, ¿Hemos llegado ya al Caos?
-No, es la siguiente parada.
-Entonces me da tiempo a otra canción.

Hablo de 35º grados de primavera. De paraguas sin pareja para salir a bailar. De un chihuahua degustando solomillo en plato. De niños comiendo mierdas de vaca en suelo. De manifestaciones no escuchadas. De corbatas que no ahogan.
De que donde acaba el interés, empieza la belleza. Por eso es que sólo veo deformidad, y en ella, no hay un ápice de hermosura.

Pero incluso cuando lleguemos al caos, sé que siempre quedarán las flores, y a ellas, nunca las escuché rezar.

lunes, 16 de enero de 2012

Erial


Imagen: Imilce

Cierro los ojos y al abrirlos veo gris. Todo parece roto, trae pegamento, me digo. Quizá nada tenga solución en este momento convertido en espiral, cada una igual a la anterior. Momentos bucle, nunca renovados. Nulidad en belleza.


Cierro los ojos de nuevo, y aguando el pensamiento a creer que después todo será como antes, cuando no existían los momentos iguales. Pero al abrirlos todo es gemelo. Todo está destrozado. Las antenas de los edificios apuntan al suelo. Los coches, las aceras, los huesos... todo es cristal roto. Es como el fin de una guerra. Es silencio. Todos simulando a los muertos.


Cierro los ojos otra vez, y al abrirlos espero que al menos estés. Pero ya ni siquiera eso. Nada es ya, sólo está el mismo maldito momento. Es una secuencia blanca-negra. Terremoto sin temblor. Volcán sin lava. Extrarradio sin putas.


Cierro los ojos, como cuando se cierran las puertas con saña y odio. Y pido al dios de la nada y del todo, que me devuelva la calma y el vaivén de los barcos que antes eran mis pies. Pero los abro, y todo sigue emulando a lo anterior, como una película muda, varada en la misma escena de horror. Estructura desmoronada. Tantas horas diseñando planos para acabar quemados. Nada. Políticos vivos, muchedumbre muerta. Televisores hablando. Amor envuelto en infinitas capas de papel de seda negra. Mucha cobertura, pocas palabras.
Abro los ojos, ya imploro. No estás, ni tú, ni nadie. Es como un cuento de mentiras no piadosas, es como para mearse encima de miedo. 
Un sueño sería desaparecer y no volver nunca a este lugar llamado Momento. Pero abro los ojos...


Todo está roto, sí, trae pegamento.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Quemarlo todo



Imagen: Imilce


He calcinado el mundo. El mío.
He quemado los muebles, la ropa, los cimientos.
He prendido fuego a todo terminando en mí misma.
Y me he sentido bien dentro de la llama. Me he sentido ardiente, viva. He dejado de sentir el frío que inundaba mis huesos. Mis entrañas han entrado en un calor dulce como un beso colmado de amor tan puro como la droga en su mata.
He quemado la migraña, el desazón, la mentira. Sobre todo he quemado la rabia.
Y poco a poco se ha ido convirtiendo todo en cenizas blancas, limpias, brillantes. Claras.
En cenizas bellas que ya iluminan el suelo raso.
Ahora yo y el Todo somos una armonía sincronizada, somos el acorde natural del número cero. La paz de la nada acompasada con el silencio más divino ante cualquier palabra.
El sol ilumina el escombro convertido en una pletórica de belleza. Es la hermosura de la destrucción propia consentida. Es como la imagen de una bomba nuclear al estallar. Es el boom convertido en melodía del violín mejor tocado. Es la noticia de una muerte, al lado de una vida.
Y nada puede ensuciar estas cenizas blancas. Y nadie puede componer los restos, porque nunca más serán lo que fueron y sin embargo nunca dejarán de serlo, sólo yo y mi tiempo tenemos el poder de forjar de nuevo. Sólo yo lidero, aunque ya terminó el duelo.
Y todo es tan puro, tan bello, que sin haber muerto, me siento viva de nuevo
Y ya no hay cimientos que estorben la vista. Ahora puedo ver el cielo.



viernes, 11 de noviembre de 2011

Abstracto II (Física)





Espacio
En plástico, en una caja transparente de plástico duro. En canal, de pecho a monte te vaciaré entera. Y no quedará en ti más que un hueco frío. El descolorido, tú.
Y yo reté tu frialdad con mi silencio, sabiendo que yo venía vacía de antaño. Que no podrías llevarte más que mi despojo. Sacaré de ti tu último soplo. Meteré todo tu interior en la misma caja donde guardo la ropa de verano, donde almaceno el calor que odias. Debajo de mi cama, junto a tus primaveras frustradas, donde follaré con otras mientras me deleito con tu cara. Y me reí, y entonces tú callaste vil. Estaba tranquila, no podrías llevarte nada. Estabas tranquilo, sabrías remanar el río, para conseguir llevarte mi agua.
Tiempo
Y un día ya no estabas, y la mañana apareció igual que la siguiente. Y la noche se rebautizó así misma al oscuro. Y la mesa, la cama, el mundo continuaban como siempre raptados. Nada había cambiado, y todo era distinto. Te fuiste y no mutó nada más que mi cuerpo desahuciado. Los días sumergidos a la deriva navegaron por la lava del subsuelo.
Materia
Marchaste con mi interior envuelto de olor a ropa guardada, mis vísceras robadas, mi mente lobotomizada y mi corazón plástico. Pero lo que más eché de menos fue el juego y la amenaza. El riesgo. Lo que arde, igual llama que ceniza. Y con la soledad se cerró sobre mi un caparazón protector a la intemperie, un recubierto hueco que recubría otro interior vacío.
Energía
Y llegó la luz... y extirpé el cáncer de tu sombra de mis entrañas desiertas. Con la termodinámica* de mi cuerpo conseguí quebrantar la capa podrida que teñía mi hacer. Y planté de nuevo un corazón y una enredadera de intestinos en el jardín, en cápsulas de aire semillé pulmones. Y compuse sangre nueva en melodía, por último activé el ON del raciocinio.
*Termodinámica( termo, que significa "calor" y dínamis, que significa "fuerza")

Interacción
Todas las partículas se unen de nuevo, el cuerpo vuelve a su forma y queda listo para el siguiente experimento. Preparado, curtido. Más sabio.

Esto intercala y completa: Abstracto I (Química)

viernes, 4 de noviembre de 2011

de nuevo




Quizá
es tarde
y sonreír de nuevo ya no valga
de nada.
O quizá pueda volver a temer a la muerte,
y no tenga que ser inmortal en este
mar seco
con
estela de
escombros 
 de
una presencia cuarteada.
Quizá todo vuelva a estar limpio
y desaparezca toda la mierda
que envuelve de oscuro mi boca
y provoque
las ganas de vomitarlo
todo
de rabia,
y así el viento pueda correr
por mis venas de nuevo
sin obstáculos
ni agujeros negros.
Quizá vuelva el valor
y diga tantas cosas que no puedo,
y deje de restregar palabras huecas
 por la paredes y el suelo.
Quizá no deje de llover,
y así dé tiempo
a derretir mi hielo.
Quizá lo intente y rompa
el maldito juego
sonría, sonría de nuevo,
aunque no quepa una sonrisa
en este
pequeño hueco.



Imagen: Imilce


jueves, 27 de octubre de 2011

A través



En una cajita oxidada guardaba los ojos de él, que eran del color del barro fresco. Unos ojos abiertos a un escogido infinito donde a ella le gustaba acurrucarse cada día.
Los sostenía con cuidado para no quebrantar el cristalino de su retina, acariciándolos despacio con sus pulgares, mientras los elevaba sobre los suyos, colocándolos delante, mirando a través del catalejo de aquellos ojos translucidos, libres de cobardía y sospecha.
Y allí encontraba todos los lugares que él había visto en su vida. Tras ellos percibía el mar, las ciudades margarinas, las formas atractivas que sólo él había sabido encontrar en los rincones de polvo y cáscara, y así veía de nuevo todo lo que ya creía olvidado.
Degustando cada color soñaba, dejando para el final su propia imagen, como él la solía observar desnuda, diosa ante cualquier defecto. Y se contemplaba a sí misma joven, única, amada y bella, todo lo que no podía ver tras un espejo ahora. Y lo horrible se convertía en humo disipado sin olor ni sonido mientras el mal sintetizaba su presencia. Y sentía de nuevo la grandeza de ser y estar en la misma charca. 
Y como cada vez al terminar su paseo, con los ojos de nuevo en la cajita, la apretaba contra sí fuerte y delicada, como al aire que la mantenía hilada, mientras pensaba que realmente hizo bien quedándose con los ojos de su amado cuando marchó, sabiendo que en el nicho no le hubieran servido de nada.

lunes, 17 de octubre de 2011

Eruption



Miedo.

Miedo porque caigo.

Siento miedo porque marcho.

Siento y vuelo.

Ya no estoy, quizá mi cuerpo, pero la materia no importa.

No sé encontrar. Agota buscar. No quiero.

Cuento 1,2,3 rebotan en mí los golpes. Rompe mi clima. Destroza mi interior, erupciona mi sangre, volcán explota hacía un blanco, mi boca.

Agarra mi cuello y
no hay oxigeno. No hay vacío ni lleno. No queda más que un cuerpo tumbado.

Mi cuerpo tumbado, desnudo, roto.

Asfixia.

Tengo miedo

 y

caigo.

jueves, 29 de septiembre de 2011

En mi extrarradio



Sé que estás 
en el extrarradio
de mi cuerpo,
siento que el aire que bebo
es tuyo,
lo sé,
afirmo el calor de tu ser

cuidando el mío desierto,
lo sé, 
aún no te has ido,
sigues caminando conmigo,
lo sé,
y no estoy loca ni cuerda,
sólo viva,
mientras te mantenga vivo,
lo sé,
y me vale por mil negaciones necias,
porque sé
que me hablas
narrando silente tu cuento,
y no,
no me conformo con eso,
pero te prefiero así
que al vacío negro,
así conmigo
en mi lucidez turbada,
porque es
el único sitio donde puedo
disfrazarte de colores
y envolverme contigo

entre lluvia y aura,
mientras me tocas el pelo,
sin que notes que lloro, 
porque esconde el temporal

mi malar mojado.
Y lo sé,
desaparecerás mil veces
pero volverás de nuevo,
porque te tengo aquí,
en mi recuerdo,
y es el mejor regalo
que tengo.



para L,  feliz cumpleaños.

lunes, 29 de agosto de 2011

Abstracto I (Química)


Recipiente.
Es una habitación anodina de paredes sucias, una sola ventana cerrada con una cortina muda. Son losas con formas de venas rojas, como sangre corriendo por el suelo. Es olor de alcohol 96º y una herida seca. Es mugre luz. Es ilegible presentimiento. Es abstracta paranoia de un recuerdo vivo.

Compuesto químico. (Mezcla)
Tenías algo que decirme... Me marcho. ¿Otra ciudad? Otro universo. Quiero ir. No posible. Te seguiré. Sabes que soy tan intangible como imperceptible. Y tú sabes que yo puedo verte. Sólo si yo quiero. No puedo sola, no otra vez, ¿rendirme cabe posible?. ¿Muerte cobarde? ¿Vida abyecta? Aún puedes renacer. ¿Volverás? Imposible respuesta, es mejor que cierres los ojos. (y quiebra la voz, y gesticula un no mudo, y al abrir ya no está, el oxigeno deja de ser un vicio).

Resultado.
Es suavidad de una piel y humedad fraternal. Es saliva sobre un pómulo destrozado. Es soledad renovada. Hay una cortina en movimiento. Sabe imposible sensación pasajera. Es angustia. Es bilis sobre un suelo con color a sangre.

Contra efecto
La cortina cesa su baile. Aire vuelve a fluir voluble. El sonido de la calle remana su martilleo. Punto de partida vuelve al cero. Regreso tímido. Soledad sonríe. Silencio también. Ella vuelve a cerrar los ojos y sumerge su cara entre lo sintético de la cama y lágrimas de estaño sueldan su recuerdo y lo vive de nuevo. Una y otra vez, y sólo cesa de cuando en cuando para trotar sobre un cuerpo indiferente, mientras corre su odio con un funcionario de prisiones o un dependiente de comestibles, eso da igual. El caso es que sólo sobre el éxtasis del clímax etéreo consigue olvidar durante momentos.
¿Estas bien o qué? Sí ¿Tú como te llamabas? joder Juan, te lo he dicho mil veces. Perdona Juan, tengo mala memoria para lo caduco. Acércate Juan, folla mi odio, fóllalo otra vez.

Conclusiones.
Hay ciertos cuerpos difíciles de mezclar. La única solución posible es intentar la aleación con otro tipo de sustancia. Sabiendo en todo caso, que el resultado nunca será extraordinario, ya que sólo los cuerpos altamente inflamables son capaces de arder bien.

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Nota incómoda: No es típico, pero bueno, quería mandar un saludo a todos los plagiadores carentes de imaginación propia, o en su defecto a todos los anónimos aburridos con ganas de tocar las narices y perder el tiempo. En cualquier caso, que os jodan. A todos los demás un beso.